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Cuando hablamos de finanzas personales, hay varios errores frecuentes que afectan negativamente el ahorro y la estabilidad económica de las familias españolas. Conocerlos ayuda a evitarlos. A continuación señalamos algunos de los fallos más comunes y cómo corregirlos.

1. Gastar más de lo que se ingresa (no hacer presupuesto)

Vivir por encima de las posibilidades es la causa principal de problemas económicos. Según un estudio de 2019 de Fintonic, solo la mitad de los españoles llega a fin de mes sin dificultades, y la mayoría no podría sobrevivir más de un mes sin ingresos. Esto indica que muchos hogares gastan casi todo lo que ingresan. La solución es elaborar un presupuesto mensual realista: anotar todos los ingresos fijos (sueldos, pensiones, ayudas) y todos los gastos (vivienda, alimentación, transporte, ocio, etc.). BBVA recomienda cubrir primero lo esencial y ajustar el resto para que los gastos no sobrepasen los ingresos. Un buen presupuesto permite identificar gastos innecesarios o «gastos hormiga». Por ejemplo, cancelar suscripciones que no se usan, cocinar más en casa en lugar de comer fuera, o buscar ofertas en compras cotidianas. Llevar un control riguroso (incluso usando aplicaciones de control de gastos) evita sorpresas y que nos quedemos sin dinero antes de fin de mes.

2. No ahorrar (ni tener fondo de emergencia)

Relacionado con el punto anterior, no apartar nada para imprevistos es un error muy dañino. Un fondo de emergencia adecuado (equivalente a al menos 3–6 meses de gastos básicos) es prácticamente necesario para cualquier hogar. Si no existe, ante un imprevisto (avería, desempleo, enfermedad) la familia se ve forzada a endeudarse o usar tarjetas de crédito, con costes altos. La recomendación es destinar primero una parte del presupuesto al ahorro fijo. BBVA destaca que no ahorrar y no contar con reserva lleva a endeudarse cuando surge un gasto urgente. Aunque haya que empezar poco a poco, conviene automatizarlo (por ejemplo, una transferencia mensual a un depósito o cuenta de ahorro) para no olvidarlo. Este fondo debe estar disponible en cualquier momento (en cuentas o depósitos líquidos), nunca invertido en productos difíciles de rescatar a corto plazo.

3. Endeudarse con intereses altos

Tener deudas en sí no es negativo (p.ej. hipoteca), pero los créditos de alto interés (tarjeta de crédito al consumo, préstamos rápidos, paga mensual sin intereses) pueden ahogar la economía. Es frecuente usar el crédito para gastos habituales o lujos: esto dispara rápidamente la deuda y los intereses, impidiendo ahorrar. Un consejo es evitar los pagos a plazos sin rebaja de precio o los créditos “fácilmente aprobados”. Si se tiene tarjeta con pagos aplazados, conviene revisar su coste y, si es posible, pagar antes el total. Más aún, consolidar deudas bancarias más caras (p.ej. revolving con intereses >20 %) en un préstamo personal más barato (10–12 %) puede ahorrar mucho. En general, conviene destinar ingresos sobrantes a reducir deudas lo antes posible, en especial las de interés elevado, para recuperar la salud financiera.

4. No invertir o gastar el dinero en algo “nuevo” innecesario

Colocar el dinero exclusivamente en una cuenta corriente sin intereses implica que este pierde valor con la inflación. No invertir nada a largo plazo puede ser un error para metas de futuro (jubilación, hijos). Por el contrario, también es un error gastarlo en productos sin valor adicional, como comprar siempre cosas nuevas cuando hay alternativas de segunda mano. Hoy en día, plataformas de ocasión (muebles, ropa, tecnología) permiten reducir gasto y ser más sostenible. Respecto al ahorro, se aconseja hacer pequeñas inversiones para proteger el capital (por ejemplo, fondos de inversión conservadores, planes de pensiones, etc.), considerando el riesgo personal. Como advierte Allianz, “no invertir parte de tus ahorros puede provocar que tu dinero pierda poder adquisitivo debido a la inflación”. Incluso un poco al año en un producto rentable puede sumar a largo plazo, mientras que dejar el dinero sin rendimiento equivale a una pérdida.

5. Comprar vivienda o coche por encima de las posibilidades

Un error común es asumir hipotecas o préstamos que acaparan demasiados ingresos. En España se recomienda no destinar más de un tercio de los ingresos al pago de la vivienda. Exceder ese límite puede dejar muy apretada la economía doméstica. De forma parecida, adquirir el coche más caro o con cuotas mensuales elevadas compromete el presupuesto. Lo ideal es calcular cuidadosamente cuánto se puede pagar (contando todos los gastos: seguro, combustible, impuestos) sin dejar de cubrir lo esencial. Allianz subraya que “comprar una casa por encima de tu capacidad puede ser devastador” y aconseja analizar el mercado inmobiliario antes de decidir. En resumen: optar por un alquiler razonable o hipoteca ajustada, y comprar coches dentro de medios reales, evita tensiones financieras.

6. Falta de planificación a largo plazo

Otro fallo es vivir al día sin un plan financiero a largo plazo. No ahorrar para la jubilación (más allá de la pensión pública), ni contratar seguros básicos (hogar, salud, vida cuando procede) puede dejar al descubierto a la familia ante grandes gastos futuros. Tampoco planificar metas (como educación de hijos) hace que los gastos vayan surgiendo sin control. Lo mejor es definir objetivos financieros (comprar vivienda, jubilarse a cierta edad, reunir X euros para estudios) y calcular cuánto hay que ahorrar cada mes para lograrlos. Esto incluye considerar la inflación futura: dejar el dinero parado es un error pues pierde valor. Finalmente, es recomendable mantener conocimientos financieros básicos: seguir formándose, leer guías de finanzas (como esta) y, cuando sea complejo, consultar a asesores. Evitar estos errores de presupuesto, de ahorro e inversión, y de planificación ayuda a la tranquilidad financiera de cualquier familia.

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